IA para tu pyme, un resultado cada vez
Cuatro paquetes concretos, construidos con la misma ingeniería que los proyectos grandes, con precio cerrado antes de empezar y una cifra que cumplir después.
- +3 horas
- al día recuperadas en una agencia de alquiler que comprobaba cada consulta a mano
- 98 %
- de las facturas pasa hoy sin que nadie las toque, en la gestora donde lo construimos
- 2.500 €
- es donde arranca un proyecto pequeño, con los rangos completos en la guía de coste
La cifra que crece es la de adopción, no la de resultados
El 21,1 % de las empresas españolas de diez o más empleados usó inteligencia artificial en el primer trimestre de 2025, según el Instituto Nacional de Estadística. Son 8,7 puntos más que un año antes. Lo que esa cifra mide es cuánta gente la usa, que no es lo mismo que cuánta gente gana dinero con ella.
La pregunta que decide si la IA sale a cuenta en una empresa pequeña va por otro lado. No cuál es la herramienta del momento, sino qué proceso tuyo se repite lo suficiente y cuesta lo suficiente cada vez como para pagarse su propia automatización.
Ese proceso casi siempre existe y casi nunca es el que sale en los titulares. En las empresas donde hemos trabajado suele ser el que alguien hace todos los días sin quejarse, porque lleva años haciéndolo y ya nadie lo mira.
Encontrarlo es la mitad del trabajo, y para eso hemos hecho una herramienta gratuita que mira tus tareas una a una. La otra mitad es ponerle un número antes de construir nada, para que dentro de seis meses se pueda decir si la cosa funcionó sin depender de la impresión de nadie.
Usar IA y tener un sistema no son la misma compra
Si en tu empresa alguien redacta correos o resume documentos con una herramienta de chat, ya estás dentro de esa estadística. Eso es usar IA y funciona para lo que sirve.
Una suscripción responde cuando alguien le pregunta. En un equipo de cinco personas nadie tiene por oficio pasarse el día preguntando, así que esa ayuda llega hasta donde llega la atención de quien la tiene abierta.
Un sistema es otra compra. Vigila el canal por donde entra el trabajo, hace la tarea, comprueba su propio resultado y deja un registro que puedes auditar. Un sistema no espera a que le pregunten y se mide contra un número acordado antes de construirlo.
Ahí está la distancia que enseñan las estadísticas europeas. En la Unión, el 17 % de las empresas pequeñas usó IA en 2025 frente al 55 % de las grandes. Eurostat atribuye esa brecha al coste y a la complejidad de implantar estos sistemas.
Una empresa grande se paga la ingeniería que hace falta para que la IA deje de ser una suscripción y pase a ser una pieza de su operación. Eso es lo que empaquetamos, un proceso cada vez y con el precio dicho antes.
Cuatro paquetes, un resultado cada uno
Cada paquete se limita a un resultado concreto y se presupuesta con precio cerrado antes de empezar. Estos son los cuatro.
- Atención 24/7. Un agente en WhatsApp o en tu web que responde lo habitual a cualquier hora, resuelve las gestiones que le has confiado y pasa el resto a tu equipo con el contexto ya recogido.
- Cualificación de interesados. Mantiene la primera conversación, hace las preguntas que tú defines y aplica tus criterios. Tu equipo recibe un resumen con los motivos al lado y quien decide sobre cada interesado sigue siendo una persona.
- Automatización documental. Facturas, tickets y formularios que llegan por chat o por correo y aterrizan como filas comprobadas donde tu equipo ya trabaja. Si ese sitio es una hoja de cálculo, se queda en una hoja de cálculo.
- Soporte y mantenimiento. Alguien que mira el sistema cada semana y que responde cuando pide atención. Ningún cambio sale a producción sin pasar antes la batería de pruebas.
Medido en empresas de tu tamaño
Stanton gestiona alquileres. Las facturas de luz, gas y agua que enviaban sus inquilinos se pasaban a mano a una hoja de cálculo, un minuto de teclado cada una.
Hoy las recibe el mismo chat que el equipo ya usaba, una capa de lectura con un modelo de lenguaje convierte cada una en una fila comprobada de esa misma hoja y el 98 % pasa sin que nadie las toque. Desde entonces el cliente ha seguido encargando procesos.
Barceloneta Premium alquila pisos en Barcelona y recibe decenas de mensajes de WhatsApp al día. Comprobar cada consulta se llevaba entre cinco y diez minutos de la atención de alguien. Ahora un agente mantiene la conversación, reúne lo que la agencia necesita saber y le entrega al equipo un resumen por correo con los motivos ya escritos. La agencia recuperó más de tres horas al día.
El tercer sistema es producto nuestro. Wazzy reserva, cambia y cancela citas por WhatsApp para clínicas y mueve cientos de citas al mes. En toda la historia del producto no se ha reservado dos veces ninguna cita. Lo operamos nosotros y con nuestro dinero, que es donde se aprende la disciplina de mantenimiento que cuenta esta página.
Cuándo te decimos que no compres
Hay proyectos que nacen de un dolor y proyectos que nacen de una demostración. Al segundo lo llamamos el juguete brillante, el que nadie echa de menos cuando no está. Su ganancia nunca tuvo un número y la IA aparece en el titular en vez de en el resultado.
Y está el caso en el que la respuesta buena es más sencilla que un agente. Si tu proceso sigue reglas claras y no hay nada que interpretar dentro de él, una automatización clásica sin modelo lo resuelve por menos dinero y sin un modelo al que vigilar. Eso también lo construimos nosotros y te lo decimos cuando es la compra que te conviene.
El precio, antes de que preguntes
Un proyecto bien definido se mueve entre 2.500 y 10.000 € de construcción. Mantenerlo vigilado y al día cuesta entre 150 y 500 € al mes. Son los mismos rangos que publicamos para cualquier proyecto, desglosados en la guía de coste.
Lo que consume el modelo y lo que cuesta la infraestructura no están dentro de esa cuota. Los dos van en cuentas abiertas a nombre de tu empresa, así que esas facturas te llegan a ti y no pasan por nosotros.
La cuota no tiene permanencia. Pagas el mes que recibes y dejas de pagarlo cuando lo decidas. Lo construido no se apaga ese día, porque el repositorio y la infraestructura están a tu nombre desde el primero.
Cómo arranca un proyecto
Con un proceso y un número. Antes de construir nada acordamos qué debería ahorrar el sistema y cómo lo vamos a medir, de forma que la decisión de ampliarlo se apoye en una cifra y no en las ganas que le tenga cada uno.
El primer paso es un piloto pequeño, que se paga y cuenta dentro del precio del proyecto final si sigues adelante. Con los datos, los accesos y la tarea bien definida, dos semanas para ese piloto es un plazo realista.
Cuando falta alguna de esas tres cosas te decimos cuál es y qué hace falta para tenerla, en vez de prometerte una fecha que no controlamos.
Preguntas de empresas pequeñas
¿No somos demasiado pequeños para esto?
Lo que lo decide no es cuánta gente seáis, es si hay un proceso que se repita lo suficiente como para pagarse su propia automatización. La agencia de alquiler y la gestora que dan las cifras de esta página son equipos pequeños.
¿Hay que cambiar las herramientas que usamos?
No. El trabajo sigue entrando por donde ya entra hoy y los resultados aterrizan en los archivos y programas que tu equipo abre cada mañana. Una herramienta que obliga a un equipo de cuatro personas a cambiar de costumbres acaba abandonada sin que nadie lo diga en voz alta.
¿Qué paga exactamente la cuota mensual?
La vigilancia y el mantenimiento de ese mes: la revisión semanal en producción y alguien que responde cuando el sistema pide atención. Cualquier cambio tiene que pasar la batería de pruebas antes de llegar a tus usuarios. El consumo del modelo y la infraestructura van aparte, en cuentas a nombre de tu empresa.
Nuestros datos están en hojas de cálculo. ¿Es un problema?
Es el caso normal y no un inconveniente. Los dos sistemas de cliente que cuenta esta página leen de un chat y escriben en una hoja de cálculo. Lo que sí comprobamos antes de empezar es que el dato que el proceso necesita exista en alguna parte, porque es lo único que no se puede construir.
¿Cuánto tardamos en tener algo funcionando?
Dos semanas para el piloto es un plazo realista, con el proceso elegido, los datos alcanzables y la tarea definida. Un piloto no es una demostración preparada, es tu proceso real sobre tus casos reales y con su medición al lado, así que lo que decidas al final lo decides con tus propios números.
¿Y si al final no sale a cuenta?
Te lo decimos antes de construir nada. Si eso solo se ve una vez arrancado el piloto, te lo decimos al terminarlo, que es cuando pararlo te cuesta el piloto y no el proyecto entero. Lo que no vamos a hacer es entregarte algo sin medir y llamarlo un éxito.
¿Qué dejarías de hacer a mano primero?
Cuéntanos la tarea que más se repite y cada cuánto vuelve, no la tecnología que crees que la arregla. Te respondemos en menos de un día laborable.